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A mi hija Chloe

A continuación os cuento como viví la llegada al mundo de mi hija Chloe el pasado viernes 19. Una experiencia personal totalmente hacia dentro, casi todo lo que vais a leer es mi voz en off. Lo comparto porque creo que es necesario destacar que el parto es por encima de todo un momento intimo en la vida de una pareja, una declaración de intenciones de como queremos recibir a nuestros hijos en las mejores condiciones de seguridad, pero con tranquilidad y sosiego, con las acciones estrictamente necesarias. 
Las últimas palabras de la ginecóloga que me dio el alta fueron «queremos que esto sea la normalidad y trabajamos para ello». Días mas tarde en el centro de salud me entero de que si me llego a dejar romper la bolsa y ven que Chloe venía de cara, en lugar de un parto no medicalizado probablemente hubiera tenido una cesárea de urgencia. Como son las cosas, a pesar de la declaración de intenciones tampoco les gusta atender partos de cara.
A las 8 horas con el alta del pediatra a mi pequeña en una mano y mi alta voluntaria en la otra, nos fuimos a casa a descansar, a seguir conociéndonos, a que el resto de la familia disfrutara con nosotros de este momento mágico.

Cuatro de la mañana, me despierto. «No se si he soñado que tengo una contracción o efectivamente la he tenido. ¡Buf, que sueño! ¿ahora? ¡Uff! Si, creo que acabo de tener otra… ¡Jo! ¡tengo sueño! ¿Pero que dices? Al borde de la semana 41 con amenaza de inducción a la vista ¿sueño? Venga me despierto, que si, que si, que es el momento, estoy preparada Chloe».
Doy una vuelta por casa «¡Uff! otra. Tengo frío ¿me meto en la ducha como con Ariadna? ¿Por qué? Si tengo escalofríos y no me apetece nada, además estas contracciones son muy seguidas, ni siquiera se me va el dolor del todo entre ellas, voy a despertar a Carlos para que active el plan de emergencia. Que buena idea poner la calefacción. Que buena idea haber asistido al taller de parto respetado de Esther, estos sonidos guturales me ayudan un montón, nada que ver con la estupidez de respiraciones del centro de salud».

Me cuelgo en la manilla de la ventana y me balanceo «Que alivio y el calorcito que sube del radiador es estupendo ¡Ay! Venga estoy preparada. Chloe, no te preocupes que te ayudo, se que cuanto mas intenso sea mas cerca estas ¡uff! Hay que irse, no se si es pronto o tarde pero prefiero estar ya en el hospital. No te preocupes que ni de broma me dejo hacer nada que no sea necesario, pero estamos mejor por allí cerca porque como con Ariadna no tengo espacios entre contracciones. No se quien ha dicho que las contracciones están espaciadas en el tiempo yo siempre empiezo a toda caña, lo mío es una contracción constante con subidas a lo bestia»

¡Hala! ya han llegado los canguros, ¡nos vamos! «Espera, coge una botella de agua y un polo lo voy comiendo en el coche… ¡Joder, qué calor! ¡quita la calefacción! Me pongo al revés y me agarro al reposacabezas ¡Mucho mejor! 
Llegamos, llueve «Que a gusto, no necesito paraguas. Claro que estoy de parto ¿no me ves? Me apoyo en Carlos, bajo la cabeza, me balanceo… No me importa de cuanto este dilatada todavía tengo recursos. No quiero vía, ni que me rompas la bolsa. Me da igual, no lo quiero ¿De cuánto estoy? ¿Completa? ¡Genial! No te preocupes los ruiditos los hago porque me alivian, estoy bien puedo subir andando. Bueno vale, subo en camilla pero si necesito levantarme me levanto… estirada estoy a gusto.

Completa, menos mal que hemos venido «Tengo ganas de empujar ¿cómo es posible? Siento que se esta empezando a romper la bolsa. Sujétame Carlos. ¿Eres las matrona que me va a atender? ¿Cómo que porque te pregunto eso? Porque quiero saber quien me atiende. No quiero vía. Que idiota, menos mal que Carlos le deja las cosas claras. Bueno ya estoy harta, hace año y medio di a luz en este mismo hospital, me atendió Marga. Si esta señora no esta formada en parto respetado que venga alguien que si lo esté, no tendré la suerte de que Marga esté de guardia. Que gilipollas que pone en mi historia que no quiero vía, por mi como si lo apunta en el cielo con letras brillantes. ¡Apaga la luz por favor! Se ha roto, que agradable esta sensación, que rápido se ha roto esta vez. ¡Ay dios! ahora necesito ayuda, esto que siento…

Una cara nueva, no me habla de vías ¿La oyes Chloe? dice que cuando estemos listas empuje. Yo te ayudo, venga. ¿Al paritorio? pero si yo quería aquí, en la sala de dilatación. Bueno no me importa, me fio de ti, me convence lo que me cuentas ¡vamos! Ahora si. Ya no puedo pensar ¡ayúdame! ¿Qué yo puedo? No estoy tan segura. Tienes razón ¡puedo! Venga Chloe sal. Oh dios mi niña, ¡si ya estas conmigo!  No puedo ni mirarte, no puedo dejar de temblar ¡Mi niña, mi pequeña! ya estas aqui conmigo ¿Por qué no me alivio? Ahora si me encuentro aliviada, ha salido la placenta. 
Antes no te pregunte ¿Cómo te llamas? ¡Gracias Ana! ¡muchas gracias! ¿El qué no es habitual? ¿De cara? Pues no lo he sentido mas duro que con mis otros hijos. Menuda declaración de intenciones con la que empieza la vida mi pequeña. 

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Laura
Laura
Entusiasta del mundo online. Humilde escritora, que sueña con poder publicar algún día sus libros. Apasionada de la vida. Me caracterizo por saber disfrutar de los pequeños detalles. Me gusta aprovechar cada segundo que la vida me regala.

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